7 ago 2010

Un cielo grande y mil estrellas, ellas nunca me van a dejar caer.


La fiebre de un sábado azul y un domingo sin tristezas. Esquivas a tu corazón y destrozas tu cabeza, y en tu voz, sólo un pálido adiós, y el reloj en tu puño marcó las tres. El sueño de un sol y de un mar, y una vida peligrosa, cambiando lo amargo por miel y la gris ciudad por rosas... te hace bien, tanto como hace mal, te hace odiar, tanto como querer y más...Cambiaste de tiempo y de amor, y de música y de ideas, cambiaste de sexo y de Dios, de color y de fronteras, pero en sí, nada más cambiarás, y un sensual abandono vendrá, y el fin.... Y llevas el caño a tu sien, apretando bien las muelas, y cierras los ojos y ves todo el mar en primavera. Bang, bang, bang!, hojas muertas que caen, siempre igual; los que no pueden más se van....

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