2 abr 2010












Encontrás alegrías. Recordás lo que no está. Te entristeces. Te amargas. Encontrás con qué distraerte, pero siempre volvés a recordar. Escuchas y hablas. Pensás en lo correcto hasta que se te cruza la rebeldía. Caminas suspirando palabras del ayer y esperando lo que vendrá. Inventas mundos que sólo vos podes recorrer. Extrañás. Preguntás. Y casi siempre te enojás. Cambiás, volvés a ser la misma. Te cansas, hasta no encontrar salida. TE PERDÉS EN LAGRIMAS Y EN QUÉ DIRÁN. Empezás a preocuparte más y a saber lo que es amar. Te cruzás con desilusiones que van tapando tu sonrisa, pero seguís hasta no parar. Comenzás a reír para no llorar. Empezás a soñar con ansias de volar para ningún lugar. Te caés y encontrás quien te ayude a levantar. Buscas objetivos para lograr. Y seguís enojándote. Empezás a ver la realidad con otros ojos y a saber cómo borrarlas de tu rostro. Empezas a sonreír, a ser feliz. Te volvés a caer, pero ya no te cuesta, lo habías superado antes de caerte. ACEPTÁS LO QUE TE DA LA VIDA, aunque le hayas pedido miles de condiciones. Dejas a un lado las preocupaciones y te inventas un escudo para no dejar que nada ni nadie te haga daño. Y nuevamente volvés a sonreír. Es tan raro lo que se siente... Hasta ahora me doy cuenta que realmente estás empezando a vivir.


Ya estoy bien, ya me ordené en mi desorden y aquellas voces no me hablan más. Por favor MENTIME Y DAME LA ESPALDA OTRA VEZ NO QUIERO PATINAR.
(Definitivamente, esta frase
es para este momento .

No hay comentarios:

Publicar un comentario