Papeles por debajo de la mesa, cocteles que te alivian la tristeza, canciones como dagas en el pecho de la melancolía.
Historias que no van a ningun lado. Glorias de un pasado tan pasado y mis sueños merodeando, suicidados en la vieja tarima.
Yo llevo aquí metida media vida y sigo sola y sin salida recordando todas las putas noches.
Y ahí se sentaba EL y AHÍ se enamoró de mi y ahí mientras cantaba, pintaba en servilletas mensajes subersivos mientras se la sujetaba, y ahí se sentaba EL y ahí se enamoró DE MI, ahí en esa silla EL un día se aburrio DE MI .
Dolores se llamaba, QUE IRONÍA. Dolores no buscaba compañía, que le duraran más que el after show y el sudor del camarino.
Se unió a los delirios del trasnoche, se alió a los colirios y al derroche y yo que bautizé de amor a lo que era compañía. Jamás vimos la luna porque el bar JAMÁS nos hizo recordar que afuera el mundo continuaba sin nosotros.
Porque ahí se sentaba EL, ahí se enamoró de mi.
Se me acabo el carisma, SI ME VIERAS, mi voz ya no es la misma, SI ME OYERAS. La noche es una puta divertida, pero cobra factura. Me fumo otro cigarro y la mañana me opaca como barro en la ventana y vuelvo como siempre recordando que,
Ahí se sentaba EL,
Ahí se enamoro de mi...
Un jueves decidió no regresar y no existe noche en este bar que yo no cante canción por si regresa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario